CAÍDA LIBRE 2.0.

Exposición de la pieza CAÍDA LIBRE en la Exposición  “T de Tlatelolco: arte, arquitectura, historia” Centro Cultural Tlatelolco.  México. D.F. 2015. Curador: Julio García Murillo.

La muestra reúne a 33 artistas que abordan simultáneamente a través de pintura, escultura, instalación, video y fotografía, tres desdoblamientos de Tlatelolco: su arquitectura, historia y diversos procesos artísticos.

“La idea de la exposición es apropiarnos de la ficción creada hace casi 50 años: un lugar con tres capas simultáneas de historia, la Plaza de las Tres Culturas. Esa idea la desplazamos al espacio de exposición e inventamos una muestra con tres lecturas posibles”, Julio García Murillo, coordinador de la sala.

 

CAÍDA LIBRE, consiste en 5 elementos interrrelacionados:

a) Un video que muestra una intervención concierto realizada por mi en el carrillón de la torre Insigna (Pantalla superior)

b) Un calce que une la fotografía paradigmática de Tlatelolco tomada por Armando Salas Portugal (B/N) en 1966 y una fotografía (color) realizada por mi en el mismo sitio el 2013. (Pantalla media)

c) Una selección de fotografías del archivo de Mario Pani del Centro Cultural Universitario Tlatelolco -atribuidas a Guillermo Zamora- y en las que el tema es la torre misma.

Le siguen dos elementos que siguen un mismo proceso: d) La proyección de un traspaso digital de una cámara super 8mm tirada al vacío desde el último piso del mismo edificio.

e) Proyector de super 8mm con la cinta original de lo que grabó la cámar super 8mm al ser arrojada al vacío o en caída libre.

f) Exhibición cámara super 8mm tras ser arrojada junto a video registro del lanzamiento de la cámara (vitrina)

Revisar proyecto “Caída libre”( Primera Versión, Galería Lugara Dudas. Colombia. 2013) ” AQUÍ (Se abrirá en una nueva ventana)


Artistas expositores: David Alfaro Siqueiros, Jesús Álvarez Amaya y Alberto Beltrán, Adam Wiseman, Vicente Razo, Pedro Reyes, Isaac Torres, David Miranda, María Sosa Rodrigo Moya, Santiago Sierra, Anais Bouts, Rosario Cobo, Enrique Jezik, Tania Solomonoff , Ramiro Cháves, y  Ulf Rollof.

 Desde la década del cuarenta el arquitecto Mario Pani trabajaba junto con el Estado en la modernización de la Ciudad de México. Dentro de los proyectos arquitectónicos incorporados se encontraban los proyectos de vivienda social de alta densidad y altura herederos directos de la arquitectura habitacional modernista ideada por Le Corbusier. Un modelo de vivienda que parecía dar solución al problema de la urbe en descontrolada expansión, consecuente de un aumento poblacional y una industrialización acelerada.

Tlatelolco significaba hasta el momento el proyecto más ambicioso de arquitectura habitacional realizado hasta la fecha en México. Ideado para una cantidad de 70.000 a 80.000 personas, superaba con creces las densidades de los proyectos europeos con este tipo de ideación arquitectónica. Particularmente el terreno en el que se edificaría este mega proyecto, necesitaba resolver un problema histórico al tiempo que simbólico de su ubicación geográfica. Por una parte era un espacio de ruinas indígenas, las de los mexicas, y por otra, el Templo de Santiago, que los españoles habían construido en tales ruinas en un intento autoritario de sacralizar el espacio de los mexicas.

Los urbanistas y arquitectos en estrecha relación con el  Estado tenían que resolver qué hacer con las dos etapas históricas contenidas en este espacio. Ruinas arqueológicas y un espacio simbólico de la conquista. Interesantemente la resolución de la “modernidad” mexicana fue hacer convivir ambos momentos históricos como un acto conmemorativo del nacimiento del pueblo mestizo. No habrían vencedores ni vencidos sino una tercera etapa, la de la modernidad. Mediante una conmemoración de convivencia y aceptación de conflictos históricos, la modernidad ofrecía el anhelado progreso, al mismo tiempo que una reconciliación con la historia, donde el progreso no implicaba el quiebre de las etapas históricas anteriores, sino que por el contrario reconciliaba estos distintos períodos. Era la tercera etapa, la de la modernidad, capaz de sumar en sí misma las etapas que la precedían. Reforzando esta idea nos encontramos que el edificio estatal que representaría el complejo habitacional Tlatelolco, La torre Banobras, o pirámide de Pani, fue el edificio que albergó las oficinas centrales de Banco Nacional de Obras Y Servicios Públicos (BANOBRAS) y el lugar de venta de los departamentos del complejo habitacional Tlatelolco.

Su forma es la de un prisma triangular. Finalizado en mil novecientos sesenta y seis, constituía la segunda edificación de más altura de la Ciudad de México. De manera evidente esta se distinguía desde distintos puntos de la ciudad, llamando la atención su forma triangular (prisma triangular). La cual se corresponde de manera directa a la forma de una pirámide, pirámide, pero la del nuevo imperio de la era moderna. 25 pisos, con 10 ascensores y un carillón donado por el gobierno de Bélgica. A diferencia de los campanarios, lo singular del carrillón es que son un grupo de campanas acordadas que producen sonido armónico.

La pirámide de la modernidad, la de la convivencia de los distintos conflictos culturales  y sociales que se resolvían en la nueva era.

Tlatelolco representa un condensador de problemáticas culturales al tiempo que un condensador de problemáticas simbólicas en una eterna disyuntiva de las promesas de un Estado y los usuarios como productores, interventores de la propia historia, que se ven inevitablemente contrariados frente a una exhaustiva planificación.

Link a “La permanente certeza”

http://www.rosariocobo.com/la-%C2%ADpermanente%E2%80%90certeza/

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